Llamarse José, Antonio, Juan o Pablo,
no infunde carácter por sí solo, no lleva intrínseco
nada especial. Pero quien fue bautizado con el nombre de Vivenciola, Fidencia
u Orencio, tiene desde el momento de su bautismo un aura personal que le acompañará
toda la vida.
El fin del siglo XX estuvo marcado por la invasión
de nombres foráneos o inspirados en el Hollywood más anglosajón
como Kevin, Jonathan o Abigail. Los padres de "antes" sabían
muy bien qué nombre poner a sus hijos. A menudo, eran tantos que no
se daba pie a la imaginación, no había tiempo para ello. Se
recurría entonces al Almanaque Zaragozano y se consultaba el santo
del día. Yo nací el 4 de marzo. Una ojeada al calendario os
sacará de dudas: bien pude llamarme Casimiro. Alguien inoportunamente
rectificó diciendo que era mayor santo San José que presidía
todo el mes. Así perdí la oportunidad poseer la gracia casi
exclusiva de San Casimiro para pasar a ser uno más de los Pepes que
en el mundo han sido.
Los padres de Villahizán eran fieles a esa costumbre
de atar de por vida al hijo o hija con el santo o santa propio del día.
Así la pila bautismal de la iglesia de San Martín, es testigo
de nombres que muy pocos tienen el privilegio de poseer.
Con todo el respeto que el santoral me ofrece y el de las
personas que tomaron su nombre del almanaque, queden aquí escritos
algunos de los nombres que son o siguen siendo en el recuerdo, hijos de Villahizán.
- ¿El nombre más largo? Varias
enciclopedias consultadas coinciden en señalar el nombre "Deoscopidesempérides",
como el de mayor longitud, y significa "El que se complace eternamente
en la contemplación de Dios".
- Nombre y fanático del fútbol.
Se cuenta que un aficionado inglés, sentía tanto amor por el fútbol y
tal admiración por las figuras más destacadas de este deporte, que al
nacer su primogénita durante los campeonatos mundiales de 1982, la llamó
Jennifer Pelé Jairzinho Rivelino Carlos Alberto Paulo César Breitner Cruyff
Best Keegan.
- Una enigmática inicial. Cuenta
la historia que a principios del siglo XX, los Grandes de España, tenían
la costumbre de colocar una inicial antes de su firma. Tal inicial correspondía
a la del nombre patronímico de sus esposas, y se consideraba un gesto
de deferencia hacia ellas.
- Ocultar el nombre propio. Bastantes
culturas antiguas consideraban conveniente ocultar el nombre de una persona
para preservarla de la ira de los dioses. Por eso se arraigó la costumbre
de buscar cuanto antes un hipocorístico con el que denominarlo familiarmente.
- Nombre y Astrología. Entre los
practicantes de la religión hindú, el astrólogo juega un papel muy destacado
a la hora de elegir un nombre para el recién nacido. Debe sugerir la primera
sílaba según sus cálculos astrológicos, y a los padres y familiares les
queda completar las silabas restantes, pudiendo elegir entre la gran cantidad
de dioses de su religión.
- Nombres dobles. Parece que fue
en España donde surgió la costumbre de adoptar nombres de pila dobles,
aunque en la época actual son los países latinoamericanos los que muestran
mayor afición a este sistema onomástico. Juan Carlos I fue el primer monarca
español en adoptar un nombre doble, y Juan Pablo I y Juan Pablo II, los
primeros en la historia de los Papas.
- Nombres y valores universales.
Muchos nombres judíos se orientan hacia la evocación de Dios, mientras
que los nombres germánicos prestan especial atención a los valores relacionados
con el poder, la fuerza y la sagacidad. En la tradición hindú se alude
con frecuencia a los fenómenos de la naturaleza y entre los antiguos griegos
se exaltaban cualidades asociadas al refinamiento, la buena oratoria o
la belleza armoniosa.
- El primero y el último. Entre
los esclavos romanos y la gente del pueblo, era frecuente para distinguir
a los hermanos, usar como nombre la simple enumeración según su orden
de nacimiento. Al primero se le llamaba Primus, luego venía Secundus,
Tertius, y cuando el padre de familia decidía dar por finalizada su descendencia
llamaba a su último y recién nacido retoño, Firmus que significaba "me
paro".
- Notable desproporción. En el Antiguo
Testamento, los estudiosos del tema han encontrado hasta 3000 nombres
bíblicos masculinos, mientras que no llegan a 200 los nombres femeninos.
- ¿Qué es un nombre palindrómico?
Son nombres que suenan iguales leídos de delante hacia atrás o de atrás
hacia delante. Si te llamas Ava, tu nombre es palindrómico, y también
si te apellidas Menem. El que fue presidente de Camboya en 1970-1975,
llamado Lon Nol, poseía esta característica tanto en su nombre como en
su primer apellido.
- Un derecho muy especial. Casanova,
el célebre galán italiano, gustaba de utilizar nombres falsos en sus frecuentes
aventuras y tal afición llamó la atención de un juez que le preguntó con
qué derecho se tomaba esa libertad. Casanova respondió: ¡Con el derecho
que todo hombre tiene sobre las letras del alfabeto!

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