- Los aguinaldos . En los días de Navidad
eran una tradición arraigada entre los pequeños. Dispuestos con cestos
y "coloños", y abrigados hasta las cejas, grupos de chavales
iban cantando de casa en casa. Tras el villancico, eran premiados con
rosquillos, nueces o aquello que en casa hubiera. El reparto casi siempre
solía ser en proporción directa a la edad.
|
- Las matracas: Cuántas veces hemos
utilizado el dicho de "no me des la matraca". Este instrumento
de madera estaba hecho por uno o varios martillos de madera que girando
sobre un eje golpeaban la tabla a la que estaban sujetos. El ruido seco
y ensordecedor que producían sólo era aguantable por el dueño de la
matraca. Si a eso unimos el que eran usados dentro de la iglesia, podéis
imaginar el estruendo. Era el viernes santo, el Señor había muerto y
se representaba el tronar de los cielos.
|
- El 2 de Mayo: Nunca sabré por qué una
guerra tan lejana nos levantaba pasiones, pero ese día los chicos recorríamos
el pueblo cantando una canción cuya letra decía así:
"Dos de mayo, dos de mayo
y también la primavera
cuando los quintos soldados
se marchan para la guerra
unos lloran otros ríen
y otros se mueren de pena.
Ese que ve en el medio
Es el que más pena lleva
Es por una muchachita
Que se ha quedado soltera.....
|
- Toques a quema: En varias ocasiones se
vivió la angustia del fuego en el pueblo. El toque alocado de las campanas
ponían en movimiento a las gentes. Dejando lo que estuvieran haciendo
en ese momento, se dirigían hacia el humo provistos de calderos con
agua. Era la solidaridad ante la desgracia pues toda la cosecha del
año podía perderse entre las llamas.
|
- La Hoguera de San Isidro: La cultura
mediterránea centra las hogueras en la noche de San Juan. Pero Villahizán
es tierra de campesinos y su patrón es San Isidro. Los rituales mágicos
ancestrales pidiendo buenas cosechas, se plasmaban la noche del 15 de
mayo haciendo una gran hoguera. Es notorio señalar que se hacía junto
al silo del Sindicato Nacional del Trigo.
|
- La procesión de Viernes Santo: -

|
- Los primeros televisores: Hablar a un
niño del siglo XXI de que cuando tú lo eras, no había televisión, le
hace pensar en la prehistoria, pero así era. Los primeros televisores
que se compraron eran símbolo del progreso y del bienestar que tanto
estaba tardando en llegar.
El primer televisor que se vio por la comarca,
fue el del "teleclub" de Villanueva de Odra. Yo tenía 5 o
6 años y mi tío Pablo Gómez Hornillos me llevó caminando hasta allí
para ver la maravilla. Estaban retransmitiendo una corrida de toros.
Vecinos del pueblo y llegados de otros, llenaban el local.
Yo vi las primeras imágenes de la "caja tonta" a muy larga
distancia y subido a hombros del buen Pablo. Fue una gran experiencia
que no ha marcado mi vida, pero sí dejó huella en el recuerdo.
|
- Día de la merendilla:: Las fiestas paganas
fueron desde el primer momento de la cristiandad anuladas o encubiertas
por las fiestas religiosas. Además, estábamos en pleno apogeo del franquismo
y las fiestas paganas eran en el mejor de los casos, mal vistas y en
la mayoría totalmente prohibidas.
Es el caso de la tradición de "la merendilla", que substituía
de una manera encubierta al entierro de la sardina, con todo el significado
que ello tenía. Era por tanto una celebración "permitida"
exclusivamente para los niños. Era el pretexto para que nuestras madres
nos hicieran unos huevos fritos con chorizo y nos juntáramos en una
casa para compartirlo.
|
- Las esperas al autobús de línea: : Cuando
vuelvo la mirada hacia mi niñez y recuerdo ciertos momento, más que
añoranza me produce inquietud. Aquella obsesión por esperar un autobús
que nunca íbamos a coger y del que nunca sabíamos quien iba a bajar.
Parece que presentíamos que algo había de llegar, y esperábamos al único
nexo que nos unía a la "capital", el autobús de línea. Aquellos
destartalados autobuses de Simón que hacían el recorrido Burgos-Herrera
y Burgos-Grijalba, con la baca repleta de maletas y paquetes.
|
- Buscar nidos : Aún no conocíamos a Rodríguez
de la Fuente, el que nos enseñó a respetar a los animales, así que poco
respeto les teníamos. Esta práctica era común entre los chicos del pueblo.
Picazas, pincorrelinches y azores eran los más buscados, y la principal
razón era, que por parte del ayuntamiento, se daba una recompensa económica
por cada pieza cobrada. Los mercenarios cazadores, presentaban al alcalde
los indefensos animales y éste anotaba en un cuaderno el número de piezas
cobradas. El día de año nuevo, en sesión plena del ayuntamiento, se
iban nombrando uno a uno a los muchachos que recibían la vergonzosa
paga.
|
- El canto de "El cara al sol"
: Don Desi, el maestro, siguiendo un cuidado ritual falangista y en
perfecta alineación, nos hacía cantar "el cara al sol" delante
de la lápida a los caídos todos los días antes de empezar las clases.
|
- La leche en polvo de los americanos,
que cada día tomábamos en el recreo y que por turno preparaban en grandes
perolas cada una de nuestras madres. Aquel queso amarillo para dar proteínas
a los niños de una posguerra interminable. Artículo
de SERRABLO
|
- Los empedradores, los trilleros, que
una vez a año reponían las piedras de los trillos que se habían desgastado
o perdido. Eran piedras de sílex, muy cortantes que incrustadas en la
base de los trillos servirían para que las mieses quedaran bien trilladas
y dispuestas para la vielda.
|
- Los componedores, oficio aniquilado por
el plástico, que se encargaban de reparar los calderos y cacerolas agujereadas.
|
- Los húngaros, aquellos artistas ambulantes
que con sus vestidos y carromatos traían una nota exótica a unas tierras
olvidadas. Su circo y su rudimentario zoo nos acercaba a un mundo desconocido.
|
- El coplero de la fiesta del Pilar en
Villadiego que con sus papelitos multicolores, ofrecía las letras de
las canciones más populares del momento. El fue quien por unos céntimos
(de peseta) nos daba traducidos los mensajes de los Beatles, las reflexiones
de Emilio el Moro.
|
- "La Maña": Los vendedores y
charlatanes de feria eran muy comunes, pero nadie como esta mujer para
vender todo un lote de objetos por el módico precio de un duro.
|
- Procesión y altares del Corpus: "Tres
jueves hay en el año que relucen más que el sol...". Uno de estos
jueves era el Corpus Cristi. Villahizán de impregnaba de olor a rosas.
Las niñas y mujeres eran las encargadas de recoger flores y confeccionar
varios altares que se situaban en determinados lugares del pueblo. Blancas
sábanas, flores y mucha imaginación era lo utilizado para conseguir
el altar más llamativo.
.
|
- Procesión del encuentro del Domingo de Resurrección:
"Que le quiten el manto negro a la Virgen y la vistan de alegría...".
Los protagonistas de esta procesión eran por una parte las imágenes
de la Virgen Dolorosa y la del Cristo resucitado y por otra, los dos
pendones portados por dos jóvenes del pueblo. En las eras de San Roque,
y representando un encuentro, el pueblo se dividía en dos. Los hombres
acompañaban al Cristo y las mujeres a la Virgen. Encabezados por sendos
pendones se iniciaba una ceremonia de acercamiento en la que los portadores
de las banderas hacían gala de su destreza en el ondear de las telas.
Las mejores voces, que eran todas, entonaban el "que le quiten
el manto a la Virgen".
|
- El alguacil y pregonero "De parte
del Sr. Alcalde, se hace saber que el jueves se convoca a todos los
vecinos a la puerta del ayuntamiento para arreglar los caminos. Lo que
se hace saber para general conocimiento". Era el pregonero que
recorría las calles dando el "bando". A diferencia de otros
pueblos en que llamaba a toque de corneta, en Villahizán se hacía con
artístico redoble de tambor.
|
- Propaganda cantada: "Se venden,
tomates, pepinos, alubias.... en casa del Sr. Asterio o del Sr. Basilio".
Eran los dos establecimientos de ultramarinos que había en el pueblo
y rivalizaban en ofrecer a su clientela los mejores productos. Estos
eran pregonados por "chiguitos" con buena voz que con más
o menos arte entonaban la cantinela.
Era un "oficio" bien preciado, pues tenía establecida una
paga, en la que también rivalizaban los dos comerciantes, siempre a
la alza, claro está, ya que en ello les iba el volumen al que fuera
pregonado. Muchos días, la lista era interminable y el pobre pregonero
ganaba con creces su paga.
|
- El sorteo dominical del un cordero por
parte del Sr. Angel Castro. Una vez al mes, era rifado un cordero entre
todos aquellos que desearan comprar una "papeleta". Era el
Sr. Angel el artífice del sorteo y era muy digno de verle cargar con
el animal vivo en su cuello mientras vendía las participaciones. Al
caer el sol, alguien se llevaba el cordero a casa, siendo la envidia
sana del resto de participantes.
|
- Día de mascaritos: Era el día de carnaval, pero hasta
el nombre estaba camuflado. Eran manifestaciones prohibidas. Sólo a
los niños se permitía emular los carnavales con aquellos difraces con
pocas pretensiones y que a menudo también eran reprimidos por el "juez
de paz" (Sr. Eutiquiano), con la excusa de que asustábamos a sus
nietas.
|
- Los maestros del pueblos: Don Desi fue
el maestro de todos. "Buenas tardes tenga usted". Hasta 60
niños y otras tantas niñas llenaron las escuelas de Villahizán. Muchos
niños y muchos palos (ya olvidados). Doña Cristi se encargaba de las
niñas hasta su marcha a tierras catalanas.
Un desfile interminable de maestros pasaron por el pueblo tras la marcha
de D. Desiderio. Maximiliano, un finolis que no aguantó más que 15 días
en un pueblo de "bárbaros" como él nos calificaba.
Un entrañable maestro gallego, pero lleno de morriña (Rey Ville, eran
sus apellidos, alguien me recordará su nombre). Nos enseñó a cazar grillos
y amar a los animales. Tenía sobre su mesa una jaula de cristal con
los grillos que todos aportábamos y atado a la pata de la mesa su perrito.
Podéis imaginar que aquellas tardes de primavera no se parecían en nada
a las descritas por Machado "...monotonía de lluvia tras los cristales".
D. José, un maestro leonés que ¡¡ sabía jugar al
futbol !!. . Él nos enseñó a chutar con efecto y a competir
con deportividad.
Y otros muchos se sucedieron en pocos años. Toda nuestra ilusión era
descubrir quién era el nuevo maestro que nos llegaba cada año.
|
- Las filminas en casa del cura D. Ramiro.
La vida de San José de Calasanz era rememorada cada domino invernal
en casa del cura. Era nuestra primera experiencia "audiovisual"
antes de la llegada de la televisión.
Muy pronto cambiamos nuestros hábitos visuales por la televisión.
Sólo había dos en el pueblo, y los chavales nos las arreglábamos para
que el Sr. Pepón nos aguantara las tardes del domingo hasta la llegada
del telediario.
|
- Las cruces del campo.- En
algunos lugares, las cruces son signo del ritual de separación
a través de los límites simbólicos. En el pueblo
burgalés de Villahizán de Treviño, se reúne
el vecindario del pueblo un viernes de mayo antes de amanecer para oír
misa; concluida ésta, el sacerdote bendice un buen montón
de cruces; alcalde, sacerdote y dos concejales salen a caballo para
plantar las cruces en montículos y colinas que señalan
los límites del pueblo. El sacristán, mientras tanto,
vigila la operación desde lo alto del campanario (desde donde
se domina el área municipal), y cada vez que plantan una cruz,
toca las campanas. La colocación de las cruces por las autoridades
(civiles y religiosas) renueva, ratifica, pública y solemnemente,
año tras año, los límites del pueblo; igualmente
se realiza en los pueblos vecinos; cf. Luis MALDONADO, Para comprender
el catolicismo popular, Verbo Divino, Estella 1990, 55.
|
- El cine en el salón del Sr. Asterio: Aquel
salón en el que vivimos la llegada de las nuevas tecnologías. La orquesta
Angelillo el día de San Martín, las "comedias" en la que sus
actores eran los "mozos" del pueblo y con cuyos beneficios
se les llevó al Valle de los Caídos. Y cómo no, el cine llevado por
la Caja de Ahorros del Círculo Católico de Obreros de Burgos. Recuerdo
la película como si fuera hoy. Un gorila que llenaba la gran pantalla,
(entonces me parecía enorme), fue mi primera película.
|
|
Los libros de la Escuela Antigua |
|
Artículo de Darío Pérez |
| |
|
|
|
| [Situación] [Gentes]
[Procesión] [Enlaces]
[Fotos] [Historia]
[Iglesias] [Libro de visitas]
|
|
|